Presupuesto de Reformas

CORTOCIRCUITOS

Cortocircuitos

En nuestra instalación eléctrica existe un aparato que no solamente sirve para que las compañías suministradoras nos facturen el consumo que hayamos hecho de electricidad durante un periodo determinado: el contador. El contador (que se sitúa en la entrada de nuestra instalación, ya sea en el propio piso o junto con los otros contadores del inmueble en un cuartito especial ubicado en la portera o entrada general de la casa) nos proporciona, además, todos los datos para que nos sea posible hacer un correcto uso y consumo de la potencia eléctrica que nos corresponde. En todo contador están especificados dos datos, gracias a los cuales podremos establecer la potencia de que disponemos. Uno de ellos es la tensión o voltaje, y otro la intensidad de la corriente o amperaje. La primera se expresa en «voltios» y la segunda en «amperios». Del producto de una por la otra, nos resulta una cifra, el wataje, o potencia máxima que podremos utilizar en un momento determinado. supondría querer enchufar una plancha de 500 w en el primer ejemplo, pues si a la cifra de 1.020 w le añadimos 500 w, nos da un total de 1.520 w, superior a la potencia de que se dispone. Aunque muchas instalaciones están garantizadas contra eventuales sobrecargas, lo más lógico es que los dispositivos de seguridad de que se dispone en todas las instalaciones, los cortacircuitos, actúen ante estas inadvertencias: es decir, se produciría el corte en el suministro de la corriente por fundirse los plomos en según qué clase de instalaciones, o por desconexión automática en según qué otra clase de instalaciones.

Hay que tener presente que todos los aparatos que tenemos en la casa llevan indicados el consumo o wataje que precisan. En las bombillas está especificado en ellas mismas, y todos los aparatos electrodomésticos (cocinas, ventiladores, aspiradores, neveras, etc.) llevan una placa de características en que están especificados los watios.

"Evita cortocircuitos en una reforma"

Volviendo al ejemplo citado antes, e impuestos de la potencia de nuestra instalación y de los aparatos que estamos utilizando, nos veríamos obligados a reducir el consumo de otros aparatos si quisiéramos utilizar la plancha y compensar así el wataje de la misma. Ello se lograría simplemente no utilizando el aspirador: 1.020 — 300 = 720 w, cuya cifra, más la que representa el consumo de la plancha, 500 w, hace que nos aproximemos a los límites de potencia de nuestra instalación (1.220 w).

Tal como se ha dicho, una sobrecarga entraña, consecuentemente, la fusión de los cortacircuitos (o la desconexión automática si se dispone de interruptor especial 16 P, o interruptor de control de potencia). Para renovar la conexión, tendremos, pues, que reponer los plomos o fusibles dañados, o bien volver a actuar sobre el interruptor que se ha desconectado.